¿Has entregado alguna vez tu corazón? ¿Y ese gesto de pleno amor se ha tornado el momento más doloroso de tu vida? Siempre he tenido una teoría y lamentablemente no he vivido lo suficiente para darme cuenta de mi error, aún no. Siempre pienso y me planteo que el verdadero amor existe, pero que una persona sólo se enamora una vez en la vida. Sí suena contradictorio, será porque uno es mi realidad y el otro la esperanza que se alberga donde una vez hubo corazón.
Sé que hay dolores mucho mayores que el del vacío y la desesperanza, pero aún así y con la edad que me susurra mi DNI no he pasado por ningún otro (espero que aún así no los pase)
Una vez di mi corazón y aún no lo he recuperado, he intentado volver a enamorarme, volver a creer, tener ilusión, pero al final acabo siempre donde mismo, la idea de estar sola se hace más agradable cuanto más pasa el tiempo ¿Será costumbre? plantearse a uno mismo si se es feliz es ya un claro síntoma de que no hay tal felicidad y no sé vosotros, pero ya hace muchos años que esa pregunta está en mi día a día.
Y no es lo peor, porque al fin y al cabo una se hace el cuerpo, pero pasar por la vida de otras personas y dejarlas en el camino va endureciendo el alma, así como si le salieran callos de andar por la vida, mi alma necesita un buen podólogo y a lo mejor hasta una cirugía reconstructiva, algo que me haga llenar este vacío que tengo y que a pesar de los años no he conseguido tapar.
Lo que más siento es que la clase de persona en la que me he convertido con los años, en una persona más dura y que por ende ha hecho daño a mucha gente, nunca premeditadamente, nunca con satisfacción, pero el daño está ahí y eso dicen que el tiempo lo cura, aunque yo en mi impaciencia no veo el momento de cerrar las heridas.