martes, 24 de marzo de 2009
Hoy no he visto el sol :(
lunes, 16 de marzo de 2009
Para qué?
Sintiendo tu olor entre mis dedos,
los enredos de tu pelo
la oscuridad me invade
y las sombras se esconden en la luz
no alcanzo a entender
porque el vacío es tan grande
porque no tengo necesidad de respirar
porque desde que te fuiste
no te echo de menos
caminando quieta
por los rincones me deslizo
arriba el suelo, bajo mis pies un infierno
sentir sin sentidos
recordar sin memoria
todo
nada
final del primer párrafo
jueves, 12 de marzo de 2009
Después del frio se calientan las neuronas, y vaya si se calientan
¿Qué me pasa? Últimamente aunque las ideas por mi mente fluyen como el agua (Be water my friend) no soy capaz de plasmar aquí ni uno solo de los pensamientos que me recorren de los pies a la cabeza.
La semana pasada tenía un plan especial, en el calendario aparecía con letras rojas, grandes y bien subrayado “V Jornadas Imaginática” y eso la hizo muy diferente (para bien) Aunque no aparecí por mi facultad en los 5 días de clase (de los que este año sólo tengo clase 4) no dejé de estar inmersa de todos modos en otro campus. Señores, hay varias cosas que distinguen a Sevilla de muchas otras ciudades: su sol, su gente, su algarabía y su “espíritu” religioso y feriante al mismo tiempo (cosa que a mi ni fu ni fa). Pero dentro de la propia ciudad hay zonas tan diferentes que me ponen los pelillos del cogote como escarpias. Sin ir más lejos los campus de Sevilla más dispares son sin duda Reina Mercedes Vs. Cartuja, en uno podemos decir que ha caído una bomba atómica porque no hay un alma (o un buen bar en su defecto) y en la otra en los mejores momentos del día te cuesta no tropezar con un alma (en un bar, claro está) jejeje Tales diferencias pueden hacerte plantearte las desigualdades, los detalles, esos matices que hace todo tan especial que te araña las córneas. No sé si llegáis a la idea que os intento transmitir pero en resumen sería algo así como:
Tan pequeña como una partícula y tan grande como el sol (que en si también es pequeño) pero la infinidad de todo hace que nosotros mismo no sepamos donde está realmente el límite de la fuerza, de nuestro radio de acción, de nosotros mismos. Crecer es complicado y más cuando intentas aprender a valorar lo que realmente representas y te cuesta conseguirlo, pero aún así ahí estás y caes y te levantas e incluso de vez en cuando ves que hay algo que te hace descansar en el suelo pero vuelves arriba ¿Para qué? No lo sé, se supone que es para seguir ¿Pero hasta donde quieres llegar?
Lo sé, la entrada principal es demasiado extraña para lo conclusión que planteo, pero… soy así, no soy lógica y a veces no actúo de forma coherente (aunque siempre intento ser coherente conmigo misma no tiene porque ser con los demás)