¿Qué tal, lectores/as? Seguro que estáis felices y contentos porque el mundo no se acaba aún ¿O sí? Quien sabe, lo que sí es cierto es que últimamente la vida no es que nos llene de sorpresas el día a día más allá de algún atentado en EE.UU, una masacre en algún país de África o de Ásia (las noticias son bastante más escuetas de esos lugares que no importan a quienes manejan las agendas settings) y algún que otro escándalo de corrupción política.
Cada uno va eligiendo que mierda consumir frente a la caja tonta y si reír o envenenarse con la hipocresía diaria del BIG BROTHER (no me refiero al programa de T5) que todo lo controla.
Cada día que pasa intento buscar mierdas nuevas que me entretengan en esta desidia que es el paro y he hecho cosas tan dispares como doblar alambre, tallar vidrio o intentar reciclar botellas de plástico para hacer comederos y bebederos para pájaros (esto último un gran desastre) pero no me rindo. También me he reencontrado con una de mis pasiones, el cine y ha sido muy satisfactorio.
Ahora intento no hundirme más después de que una persona muy importante para mí se ha tenido que ir a “Capital City” en busca de un futuro. Un futuro que me parece que nos han robado, junto con muchas ilusiones, esperanzas y sueños y que esas personas han transformado en yates, listas interminables de propiedades inmobiliarias y cuentas en paraísos fiscales.
La marca “España” está podrida y no es por quienes aran la tierra (que los venden a mala leche, como unos vividores de las prestaciones sociales) ni de los funcionarios que siempre están en el objetivo de las críticas sin sentir jamás la solidaridad de su situación, ni de esos trabajadores (que apelando a la escasez de derechos que han quedado después del mutilamiento) solicitan dejar de ser pisados por aquellos que ni sienten ni padecen en sus carnes.
Esta entrada más que una reflexión es una triste divagación sin intención de deprimir a nadie, porque lo que busca en si es que no desaparezca ese sentimiento de supervivencia, que no escuchemos las mamarrachadas de unos y otros, que nos duchemos con agua fría o caliente porque nos guste, NUNCA por ahorrar y que no nos dejemos vender la moto, que el sol sale por el Este y lo que está mal no está bien.