viernes, 23 de septiembre de 2005

Corazones envenenados

Cierto es que en estos tiempos que corren las personas suelen ser más calculadoras y precavidas, pero ¿Es eso una justificación para pensar mal de las personas que quieres o que te quieren? Yo pienso que no, es más si uno ha vivido sabiendo como es alguien siempre, ¿Por qué de un dia para otro el comportamieno de las personas cambia? Poniendo un ejemplo, yo sé que NUNCA y digo NUNCA pensaría mal de mi padre o de mi madre. La razón es tan clara como el agua que sale del grifo. Ellos me quieren, son mi familia y velan por mi, sin ningún interés mayor que el de mi felicidad y mi bienestar. Es muy lógico que las personas se distancien un poco con el paso del tiempo y que las prioridades de unos y otros vayan cambiando con los años, pero aún así, yo sé que mis padres siempre van a serme fieles, por esto me remito a las personas que injustificadamente cambian con respecto a sus seres queridos por alguna estupidez o algún mal entendido. ¿De verdad alguien puede pensar que una persona que ha estado siempre ahí vaya a cambiar por simples tonterias? Cierto es que cada casa es un mundo y que los malos entendidos están a la orden del día, pero yo siempre confiaré en mis padres porque sé que ellos siempre estarán ahí y que no habrá mayor interés que el propio interés por nuestra felicidad.

Porque hablando se entiende la gente y más vale una palabra a tiempo que años de sufrimientos y lágrimas por la distancia de los seres queridos.

 

Seamos fieles a nuestros corazones y no nos dejemos llevar por estúpideces que no nos llevarán a ninguna parte y que solo nos harán infelices. Que mientras estemos vivos lo vamos a sentir, pero cuando nos vayamos ya no habrá manera de arreglarlo.

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