jueves, 10 de noviembre de 2005

Esto es para compartirlo



 Hola a todos de nuevo, aquí una cosilla que llegó a mis manos no hace mucho y hasta ahora no he podido recuperar de mi correo, es para todos y espero que os guste o por lo menos que os mueva algo por dentro, aunque sean las tripas (de puro asco), porque no es para menos y que mejores palabras que las de esta chica. 



HABLEMOS DE JEREZ

Jerez en otoño. Es una ciudad bonita para pasear, tranquila, agradable...y más en estas fechas. El clima se presta mucho a nuestro paseo; todavía no hace frío, las hojas ya comenzaron a caer hace unas semanas, la lluvia que esperábamos de forma tan ansiada, los puestos de castañas... Sin embargo, en uno de mis paseos encontré un día algo que me desagradó. Y no fue ni el tiempo, ni la lluvia, ni que en el paquete de castañas encontré una agria. Aquello que me impresionó tan negativamente fue el encontrarme de cara con la escultura que nos han colocado en la Alameda Cristina. Supongo que todos ustedes sabrán de qué les hablo.

Debo confesarles que desde la primera vez que la vi hasta en el momento que escribo estas líneas, mi indignación ha sido tan grande que ha dado lugar a que en mi cabeza ronden frases, ejemplos y demás comentarios poco aptos para esta publicación. Por lo tanto, me limitaré a lo simple y estrictamente correcto.

Mi indignación tiene dos motivos que a continuación comentaré.

Por una parte, pienso que no se está respetando el derecho que tenemos los no católicos al estar inmersos en una convivencia laica,-en la que en teoría estamos-, puesto que aquella persona que quiera ver un Cristo para eso tiene las Iglesias. ¿Por qué tenemos que convivir con algo que no paran de imponernos? Por mi parte, soy una persona bastante respetuosa con la religión y todas sus consecuencias; no me opongo a los ritos eclesiásticos, a las organizaciones sectarias, a la Semana Santa -aunque todo sería discutible- ; pero ya hemos llegado a un punto en el que la situación es insostenible. Parece que en vez de avanzar, Jerez involuciona. Pido respeto para todas aquellas personas que no comparten esta religión, para los ateos, agnósticos y demás. No tenemos por qué coexistir con imposiciones culturales como ésta.

Por otra parte, la segunda causa de mi indignación, y creo que la de muchos jerezanos, es el tema económico. ¿ Quién ha pagado ese "arte"? ¿De dónde ha salido el dinero? Sobran las palabras, sin comentarios. Por lo tanto, no puedo permitirme quedarme callada anta esta situación: vivir con la imposición,- insisto-, de algo con lo que estoy en contra y que hasta yo misma he pagado. Quien quiera ver Cristos que vaya a las Iglesias, que en Jerez hay muchas, y quien quiera ver penitentes que salga a ver la Semana Santa o se compre una capirote. No me parece normal que, por muy fuerte y poderosa que sea la Iglesia, y por muy importantes que sean los votos de nuestros hermanos cofrades para nuestro Gobierno municipal, las minorías tengamos que salir perdiendo siempre, incluso con una partido que se dice de izquierdas, que yo más bien diría bastante central. Vuelvo a repetir que no me opongo en ningún momento a las tradiciones ni al folclore de nuestra ciudad, pero no podemos negar que este tema se sale de nuestras extraordinarias costumbres populares.

Una vez expresadas en líneas generales mis ideas y expuestas mis quejas, voy a pedir una vez más que se respeten mis derechos, que los de los de los cristianos ya se respetan en demasía, y más que eso, se introducen en mi libertad, puesto que uno es libre hasta que la libertad de otro invade la tuya.




Por : Ana Fernández de Cosa.






1 comentario:

  1. Muy bien dichoSi señor. Distribuire este escrito entre mis compañeros. La religión es el opio del pueblo. Que lo sepáis.

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