lunes, 12 de diciembre de 2005

EL DOLOR DE TU VIENTRE

Sentí que me lo arrancaba con sus propias manos y me di asco, no podré mirar nunca más al cielo y no sentir vergüenza por ese sentimiento. ¿Cómo es posible que no se pueda sentir en momentos así?, ¿Cómo? No creo que lo entienda ahora, pero ya no me importa, no vale la pena pararse y pensar, no quiero sentir. La cara se llena de moscas, que no dejan ver las lágrimas negras que llevan el veneno de mis venas. No quiero seguir en el camino sin fin, sin luz, sin entrada ni salida que me impulsa a seguir dando vueltas. El dolor por la desilusión me parte el alma rota y me paro a pensar en, que sería de mi si el vacío de mi vientre no me tragara, sino sintiera que realmente lo que te llevaste no me hace falta. El peso de tus pisadas deja huellas en mi cama que no puedo borrar y las lleno con pétalos marchitos que atraen los días oscuros a tus tristes ventanas.

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