Cada mañana me levanto con mucho sueño pero aún así no lo hago a disgusto porque sé que mi día tiene pocas horas por delante y muchas cosillas que hacer (para muchos los parados no hacemos nada pero somos los “tristes” que sin cotizar no paramos)
A lo que iba, cada día que puedo disfruto de la compañía de ciertas personas de mi familia que comparten conmigo sus recuerdos y últimamente a la vez que entrañables también dolorosos recuerdos. ¿No os habéis preguntado nunca por vuestros antepasados? A mi me gusta hacer comentarios jocosos como – Mis antepasados?? Castellanos viejos, por supuesto!!-. Pero cuando estás más cerca de esa parte de la familia de la que nunca habías oído hablar, la curiosidad te atrapa y sientes mucha pena por no haber sabido más o por simplemente imaginarte cómo tuvo que ser la vida de quienes fueron tus bisabuelos !Tan cerca y tan lejos¡ Te das cuenta que hay mucho más de lo que podrías imaginar sobre esos que siendo tu familia no puedes ni ver sus rostros porque ni una triste foto se aloja en tus álbumes más viejos.
Si de algo estoy orgullosa es de poder mirar a mi familia y sentirme plena, sentir amor y sentir que aunque como en todas las casas, se cuecen habas, en la mía nos salen superricas (unas veces más y otras veces menos amargas), pero cada día que puedo no dejo la oportunidad de que me sigan enseñando más sobre de donde vengo, cuáles fueron los principios de lo que hoy es lo más sagrado que tengo y que me hacen sentir tan feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario